El entrevistado relata su experiencia de haber vivido en varios lugares, incluyendo San Francisco, y cómo las mudanzas constantes de sus padres afectaron su infancia y la posibilidad de establecer amistades duraderas.
Explica que nunca pudo completar dos años seguidos en el mismo colegio, lo que le impedía encariñarse con sus compañeros. Menciona que en la escuela Doctor Nicolás Avellaneda, donde cursó hasta tercer año, la dinámica era más estable, pero al llegar a cuarto año debía definir la orientación de sus estudios.
Describe la situación de ser uno de los pocos varones en un curso de 30 mujeres en su último año, lo que constituyó una "experiencia interesante" y diferente a lo habitual.