Se relata el final de la carrera militar de Manuel Belgrano, quien entregó el mando del Ejército del Norte a San Martín y murió poco después en un contexto de divisiones políticas.
Se menciona su frase final, "¡Ay, patria mía!", reflejando su profunda entrega y preocupación por el país. Se destaca su fe y su amor por la patria, así como sus ideas revolucionarias y adelantadas para su tiempo.