Se investiga la complejidad técnica y política de diluir el uranio altamente enriquecido que posee Irán, material que podría ser suficiente para fabricar hasta 10 artefactos nucleares si se enriquece al grado militar. Irán cuenta con 408,6 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, según un informe de la OIEA de mayo de 2026.
El proceso de dilución, aunque técnicamente más sencillo que el enriquecimiento, presenta desafíos políticos y de verificación. Consiste en mezclar el material altamente enriquecido con uranio empobrecido o de bajo enriquecimiento para reducir la concentración del isótopo 235. La complejidad radica en la supervisión y control de este proceso por parte de organismos internacionales como la OIEA.
La mezcla puede resultar en material apto para reactores de nueva generación (hasta 19,75%). Estados Unidos ha realizado procesos similares bajo supervisión de la OIEA, que verifica la cantidad de material apto para armas y el nivel de enriquecimiento del producto final.
Otra opción es la conversión química del hexafluoruro de uranio a óxido de uranio u otras formas sólidas, lo que eleva la barrera técnica para un eventual reenriquecimiento. Una tercera vía es la exportación del material a un tercer país, como se hizo con Rusia en el pasado, aunque Irán prefiere realizar la dilución dentro de su territorio.
Los expertos subrayan que la dilución no destruye el material, sino que reduce la proporción de uranio-235. Los acuerdos de control nuclear combinan la dilución con límites de enriquecimiento, reducción de centrifugadoras e inspecciones de la OIEA, dirigida por Rafael Grossi, para garantizar la no proliferación.