Homero recibe una llamada de Lisa, quien le informa sobre su diagnóstico de paperas. Homero reacciona con sorpresa y un toque de humor ante la noticia.
Lisa expresa su deseo de no atrasarse en la escuela, a pesar de su enfermedad. Homero, aunque preocupado, parece tomarlo con calma.
La conversación termina con Homero yendo a trabajar, mientras Lisa se queda en casa recuperándose.