El avicultor Masud enfrenta graves dificultades para criar pollos debido a la guerra en el sur del Líbano. El estrés causado por los enfrentamientos y las explosiones provoca la muerte de las gallinas, generando pérdidas significativas.
Masud se vio obligado a reducir su producción de tres a dos galpones debido a los altos costos y las bajas ganancias. La inestabilidad de los precios del mercado agrava la situación, y la esperanza reside en un pronto alto el fuego para poder retomar sus actividades y generar ingresos en paz.