El gobierno busca demorar la interpelación a Victoria Villarruel, inicialmente programada para el 2 de julio.
La vicepresidenta asistirá al acto en Rosario por el Día de la Bandera, aunque no se sabe si estará entre las autoridades nacionales.
Se señala que Villarruel ha perdido peso político y ya no representa una amenaza electoral significativa, aunque conserva una porción del electorado.