Un gendarme dirige el tráfico en la Panamericana, instando a los conductores a no detenerse a observar el lugar del accidente fatal para evitar nuevos siniestros. A pesar de no haber corte en la mano inversa, la curiosidad de los automovilistas genera demoras y caravanas.
Se observa a conductores frenando, mirando e incluso grabando el accidente con sus celulares, poniendo en riesgo la seguridad vial. La actitud del gendarme busca agilizar la circulación y prevenir mayores inconvenientes.