La falta de coordinación entre instituciones chilenas es evidente en el caso de los menores haitianos. La Defensoría de la Niñez, que debería registrar y dar seguimiento a los niños extranjeros, no lo hizo adecuadamente.
El informe de la Contraloría reveló la existencia de niños cuyo paradero se desconocía. Sin embargo, cuando las municipalidades comenzaron a buscarlos, fueron encontrados rápidamente, demostrando que la información existía pero no se compartió.
Si hubiera existido la coordinación necesaria entre el Servicio de Migraciones, la Defensoría de la Niñez y los municipios, se podría haber evitado la situación actual y tener claridad sobre la ubicación y condiciones de vida de los menores.