Medio Oriente y el norte de África enfrentan una severa escasez de agua, siendo la región más seca del planeta. A pesar de albergar al 5% de la población mundial, solo dispone del 1% de los recursos de agua dulce.
Trece de los 22 países árabes sufren escasez hídrica severa, dependiendo de ríos como el Jordán, Nilo, Tigris y Éufrates, o careciendo de arterias fluviales permanentes. Expertos como Barak Mikhail señalan que la falta de agua genera tensiones geopolíticas y que el control de este recurso se ha convertido en un objetivo militar.