La madre de la vicepresidenta Victoria Villarruel generó controversia al declarar que no puede hablar con su hija porque sus teléfonos estarían intervenidos, lo que representa un escándalo en un gobierno que prometió transparencia.
Esta situación pone en duda la efectividad de las medidas contra los servicios de inteligencia y genera interrogantes sobre la comunicación dentro del poder ejecutivo. La declaración de la madre de la vicepresidenta resalta una aparente falta de confianza y control en las comunicaciones oficiales.