La adquisición de entradas para los partidos del Mundial en Dallas se ha convertido en una odisea, con precios de reventa que alcanzan hasta los 2.000 o 5.000 dólares.
A pesar de los costos exorbitantes, la posibilidad de presenciar la historia del fútbol y ver a Lionel Messi en acción motiva a muchos a realizar un esfuerzo económico significativo. La pasión por el deporte y la admiración por el astro argentino superan las barreras económicas.