Se plantea la idea de que las mujeres de los jugadores a menudo son criticadas por supuestamente querer "esquilmar" al futbolista, pero se defiende que el amor y el acompañamiento son fundamentales.
Se compara la situación con la de otros padres que apoyan la profesión de sus hijos, destacando que un buen futbolista, además de ganar dinero, compra una casa para su madre, lo que demuestra el valor de la familia.