La historia de la bandera argentina continuó su curso tras la decisión de Manuel Belgrano en Rosario. A pesar de las objeciones iniciales del gobierno, la bandera fue enarbolada nuevamente en Jujuy para levantar el ánimo popular.
Posteriormente, el 23 de agosto de 1812, la bandera celeste y blanca flameó por primera vez en Buenos Aires, en la iglesia de San Nicolás, lugar donde hoy se erige el Obelisco. Tras la victoria de Belgrano en la batalla de Tucumán, fue finalmente izada en el fuerte de Buenos Aires.
Desde las barrancas del Paraná hasta Jujuy y Buenos Aires, la bandera inició un recorrido que quedó intrínsecamente ligado al nacimiento de la patria argentina.