Estados Unidos anunció una revisión de su presencia militar en Europa, que podría durar hasta seis meses, para examinar el despliegue de bases y fuerzas.
Esta decisión se da en un contexto de tensiones con aliados europeos por el gasto en defensa y la creciente confianza en la seguridad europea, en medio de debates sobre el cambio climático y la austeridad.
La OTAN busca reafirmar el principio de asistencia mutua, un pilar fundamental que Donald Trump había puesto en duda, mientras los aliados europeos y Canadá incrementan su gasto militar.