Se debate la situación de Florencia Peña tras su desvinculación del canal. Se cuestiona si procede una demanda por daños y perjuicios, considerando que la empresa podría haber incurrido en un despido justificado o haber llegado a un acuerdo económico para la rescisión del contrato.
Se señala una contradicción en el discurso de Nico Chiato: por un lado, habla de un error sin mala intención, pero por otro, se toma la decisión de despedir a Florencia Peña. Se plantea que, si hubo un acuerdo económico, la demanda podría no tener fundamento. Sin embargo, se sugiere que la llamada telefónica entre Chiato y Peña pudo haber sido tensa y vehemente.
Se enfatiza que Florencia Peña se siente destruida y que, si bien cometió un error, la forma en que se manejó la situación por parte del canal y de Chiato podría ser considerada como falta de empatía. Se menciona la intervención de figuras políticas como Milei y Caputo, y la politización del caso.