Se discute la tendencia de los futbolistas a simular lesiones para perder tiempo o ganar ventajas, lo que Alfaro considera una "trampa" que debe ser erradicada del fútbol. Se plantea que los árbitros deberían sancionar estas conductas de manera más rigurosa.
Se propone que, en casos de simulación evidente, el jugador infractor debería ser sancionado con la exclusión temporal del partido, permitiéndole reflexionar sobre su accionar. Se argumenta que esta medida podría disuadir las simulaciones y devolverle al fútbol parte de su esencia competitiva.