Cuba da un primer paso hacia la transformación económica con la aprobación de medidas para descentralizar y desregularizar su aparato productivo. Estas reformas, que buscan dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, otorgan mayor autonomía a empresas estatales y municipios.
Las modificaciones también apuntan a facilitar la inversión extranjera y de cubanos no residentes en el sector turístico, otorgando más poder al sector privado. Estas reformas llegan en un contexto de fuerte presión por parte de la administración de Donald Trump y buscan enfrentar la crisis económica que afecta al país, agravada por el bloqueo estadounidense.