Se critica el modelo económico actual, que se percibe como una "economía de enclave" o "campamento" centrada en el petróleo, gas y minería, con posible mano de obra extranjera y escasa expansión del empleo local.
Se compara la situación argentina con la polarización política en otros países de Latinoamérica, como Perú y Colombia, y se cuestionan los discursos vagos de "continuidad de cambio".
Se advierte sobre un modelo que lleva a la pobreza extrema y la destrucción de la industria nacional, en contraposición a la necesidad de un peronismo unido para ganar las elecciones.