Se cuestiona la decisión de Flor Peña de comunicar la falsa noticia sobre el padre de Messi, a pesar de no ser periodista y de dedicarse al entretenimiento. Se señala que, incluso en un rol de actriz, debió haber actuado con mayor profesionalismo y responsabilidad.
La conductora había expresado que no se sentía profesional en ese ámbito, pero se le recuerda que la comunicación, sea cual sea su naturaleza, exige rigor. La falta de verificación y la rápida difusión de la información errónea son los puntos centrales de la crítica.