Se analiza la declaración de Soledad Andreani en el caso Agostina, donde mencionó tener una "sensación en el estómago" por temor a que le robaran el auto que prestó a Claudio Barrelier. Se interpreta esta sensación como un posible indicio de que ella sabía lo que estaba sucediendo o que temía ser descubierta.
Se cuestiona la credibilidad de Andreani, quien se presenta con el rostro oculto y declara ser inocente, mientras la investigación apunta a su posible participación en el encubrimiento del crimen.