El discurso del candidato Abelardo de la Espriella, centrado en el personalismo, la mano dura y el patriotismo, resuena con visiones religiosas y genera frustración en quienes no alcanzan el éxito prometido.
A pesar de la fuerte presencia de jóvenes en redes sociales, su voto no se ve reflejado proporcionalmente en las urnas, lo que podría beneficiar a candidatos como De la Espriella.
El fenómeno de votar por un "outsider" se alinea con una supuesta guerra cultural, donde la culpa del fracaso se atribuye al individuo o a privilegios de otros.