La conversación deriva hacia el tema del café, con la pregunta sobre cuál es el mejor del mundo. Los entrevistados colombianos defienden fervientemente el café de su país, describiéndolo como "el más suave del mundo" y destacando su pureza y sabor delicado.
Se contrasta el café colombiano con otras variedades presentes en Miami, como el café "yanqui" (que no les agrada) y el café cubano (al que describen como "una patada al páncreas"). También se menciona la existencia de café argentino, pero sin darle mayor relevancia.
Se detallan las características que hacen especial al café colombiano: la suavidad, la forma de molerlo, la siembra y el cuidado de los agricultores, resultando en un producto muy natural y apreciado. La defensa del café colombiano es apasionada y convencida.