Manuel Belgrano falleció el 20 de junio de 1820, en soledad y pobreza, sin que su figura fuera reconocida en su momento. Paradójicamente, el día de su muerte fue elegido para conmemorar el Día de la Bandera.
Belgrano, quien no quería ganar guerras sino educar a un pueblo, soñaba con una patria pujante y un futuro próspero para los argentinos, especialmente para las niñas y su acceso a la educación.
La bandera que creó en 1812, símbolo de un sueño que aún no tenía nombre, representaba el nacimiento de un país y la visión de Belgrano de un futuro mejor.