El acto por el Día de la Bandera en Rosario se vio marcado por la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel y la presencia de un reducido grupo de asistentes, generando críticas sobre la convocatoria y el mensaje del gobierno.
La transmisión oficial omitió mostrar a Villarruel, lo que sugiere una posible tensión o estrategia deliberada. Analistas señalan que la figura del presidente, rodeado de su gabinete, proyectaba una imagen de desafío ante un contexto de creciente cuestionamiento social.
Se cuestionó la presencia del gobernador de Santa Fe, incómodo ante la situación, y la aparente ausencia de la vicepresidenta, cuya imagen no fue mostrada por la televisión oficial. El foco se centró en la escasa convocatoria y la crítica hacia el gobierno en un día patrio.