Activistas por los derechos humanos en Turquía sospechan que los asesinos simulan suicidios para aprovechar lagunas legales y garantizar su impunidad.
Se señala que los agresores en casos de muertes de mujeres suelen tener un nivel educativo bajo y menos recursos económicos, mientras que los sospechosos en muertes sin esclarecer son personas adineradas y cultas.
Ainur Koshak planea llevar el caso de su hermana al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, argumentando que su hermana nunca quiso quitarse la vida.