Se analiza la decisión de Victoria Villarruel de asistir al acto del Día de la Bandera en Rosario, interpretándola como un movimiento político estratégico frente a las tensiones con el presidente Javier Milei y su hermana Karina.
La invitación del gobernador Maximiliano Pullaro es vista como una forma de normalizar la relación institucional, aunque la posible separación física entre Milei y Villarruel en el evento será objeto de especulación.