El capitán Lucas Leal, jefe de la Base Belgrano 2, describió las condiciones de vida en la Antártida durante la noche polar, un período de cuatro meses sin sol. Las temperaturas pueden descender a menos de 30 grados Celsius, con sensaciones térmicas aún más bajas si hay viento, lo que dificulta las labores diarias y científicas.
A pesar del frío extremo y la oscuridad, el personal de la base, compuesto por 21 argentinos (militares, personal del Servicio Meteorológico Nacional y del Instituto Antártico Argentino), trabaja continuamente en mantenimiento, apoyo científico y recolección de datos meteorológicos. Los reemplazos se realizan anualmente a través del rompehielos ARA "Irizar".
Leal también detalló que durante la noche polar se toman suplementos de vitamina D para compensar la falta de sol, y que las habitaciones se oscurecen para intentar regular el ciclo circadiano. A pesar de la dificultad que representa la falta de luz natural para el estado de ánimo y el trabajo, el equipo se mantiene operativo y enfocado en sus misiones, incluyendo la vigilancia del agujero de ozono sobre la región, para lo cual utilizan protectores solares de alto factor.