Una clienta se acerca a Joyería El Tazador para tasar una pieza antigua que compró en el Vaticano, la cual supuestamente perteneció a un cura de la congregación de Juan Pablo II. La pieza consiste en aros de plata y oro con diamantes en bruto y amatistas, peridoto, kianite y topacios.
El tasador explicó que las piedras de la pieza no están talladas, por lo que se consideran diamantes en bruto. Se le informó sobre la compra de monedas de oro, indicando que se cotizan según el valor del día y deben estar en perfecto estado, aunque si no es así, se pueden comprar por el metal.
Se realizó la tasación de la cruz, que tiene piedras semipreciosas, resultando en un valor de 4.500.000 pesos. La clienta planea usar el dinero para un viaje de sus nietas que se acaban de recibir de psicóloga y médica. Se le ofreció el pago en efectivo, transferencia o dólares.