Se reflexionó sobre la responsabilidad de los medios y las personas al tratar temas de salud mental y privacidad, a raíz del caso de la salud de Jorge Messi.
Se criticó la tendencia a opinar y diagnosticar sobre la vida de otros sin tener autoridad ni consentimiento, calificándolo como una forma de violencia mediática.
Se hizo un llamado a la humanidad y al respeto, instando a que quienes no puedan hablar desde esos valores, opten por el silencio, especialmente en casos que involucran la salud emocional de las personas.