Tras la propuesta de Donald Trump de comprar Groenlandia, la población de la isla ha mostrado su descontento. Un ex primer ministro y cazador de focas, Kubik Kleist, expresó la impopularidad de los estadounidenses y del presidente, afirmando que un país y su gente no se compran. Esto va en contra del deseo de independencia de Groenlandia respecto a Dinamarca.
La reacción popular se manifestó en Nuuk, la capital, donde casi mil personas se reunieron tras el discurso de Trump. Líderes políticos se unieron a la manifestación, evidenciando el rechazo generalizado a la idea de una venta.