Se genera un debate sobre la presencia de Pampita en un evento relacionado con el mundial, calificándola de innecesaria y generando "vergüenza ajena".
Se cuestiona la participación de figuras no relacionadas directamente con el periodismo deportivo en la cobertura de eventos, comparando la situación con la de influencers que buscan notoriedad.
Se critica la actitud de Pampita, sugiriendo que, a pesar de ser millonaria, su accionar en el evento fue inapropiado y "subido de tono", similar a una "tía rara".