Las investigaciones científicas en el Canal Beagle a menudo se centran en el impacto de las actividades humanas en el ambiente. Sin embargo, la vida natural también ofrece historias esperanzadoras, como la pequeña colonia de pingüinos papúa en Isla Martillo.
Esta especie, considerada "plástica" por su capacidad de adaptación, se ha instalado en la isla hace solo 30 años y su población está creciendo. Los biólogos utilizan cámaras trampa para estudiar su comportamiento diario, patrones de alimentación y éxito reproductivo, una tecnología novedosa que permite obtener información valiosa a bajo costo.
Los pingüinos papúa construyen sus nidos sobre arena, pasto, grava o ramas, y las hembras ponen dos huevos. La colonia en Isla Martillo, aunque pequeña, muestra un crecimiento notable.