Roberto acude a Leiva Joyas para tasar dos relojes: uno de dama de oro blanco con bisel azul (de su mujer) y un Rolex de acero (de él), con el fin de financiar la construcción de la habitación de su hija.
A pesar de no tener los papeles del Rolex de acero, se le mantiene el precio de tasación de 8.450.000 pesos, reconociendo el valor de la pieza y la confianza depositada.
Roberto decide vender los relojes en efectivo para poder avanzar con los materiales de construcción y agradece la atención y el precio obtenido.