Se analiza el Mundial de Qatar, calificándolo como "sensacional" a pesar de las críticas iniciales y la situación geopolítica. Se destaca el récord de goles y la intensidad de los partidos, contrastando con la "hipocresía manifiesta" de Gianni Infantino y la complejidad de la guerra en Medio Oriente.
Se critica la postura de un grupo de comunicadores que, según el análisis, no toleran la meritocracia y el éxito deportivo basado en el esfuerzo individual. Se argumenta que la Selección Argentina representa el triunfo del mérito y que no depende exclusivamente del apoyo político o estatal.