Martina, participante de "Cuestión de Peso", confesó sentirse mal tras su eliminación y admitió haber ocultado sus sentimientos con una sonrisa. La participante reconoció que su malestar no solo se debía a la balanza, sino a sus propias acciones y a la pérdida de confianza en sí misma.
A pesar de sentirse mal, Martina decidió sincerarse y hacerse cargo de sus emociones, reconociendo que no "siempre está todo bien" y que a veces esconde "un montón de cosas de dolor". El programa destacó su valentía al compartir su experiencia, invitando a la reflexión sobre la importancia de ser sinceros con uno mismo.
La participante fue eliminada por un kilo 700 gramos, pesando 114.300 kilos. Una semana después de su eliminación, Martina subió 200 gramos, un aumento que, según el programa, es mínimo considerando lo que había ocultado. A pesar de esto, expresó su deseo de volver al programa.