En Lomas de Zamora, la ley de la selva se impone ante la ausencia policial. Vecinos lincharon a un ladrón conocido en el barrio, propinándole una brutal paliza y, para rematar, lo arrojaron a un arroyo, disparándole a plena luz del día.
La violencia no se detuvo ahí. Tras la golpiza y el intento de ahogamiento, los vecinos continuaron agrediéndolo. La policía brilló por su ausencia, dejando la resolución del conflicto en manos de la turba.