Se presenta la "ley del efecto compuesto" como estrategia para incorporar hábitos saludables, minimizando la resistencia del cerebro.
La estrategia consiste en realizar pequeñas acciones diarias, de bajo esfuerzo, que no activen la resistencia cerebral. Se ejemplifica con la lectura, sugiriendo empezar con cinco páginas o diez minutos al día, hasta que la acción se vuelva automática e inconsciente.
Se enfatiza que la repetición constante de estas pequeñas tareas es fundamental para que el hábito se consolide y se logre el objetivo deseado sin generar un gran esfuerzo inicial.