Un emotivo relato recordó la impactante historia de Leopoldo Luque, figura de la Selección Argentina en el Mundial de 1978. Durante un partido clave contra Francia, Luque jugó, corrió y marcó un golazo, sin saber que ese mismo día su hermano había fallecido en un accidente mientras viajaba para verlo jugar.
La familia de Luque tomó la difícil decisión de ocultarle la noticia hasta después del partido. Al enterarse, el golpe fue devastador, pero su padre lo instó a continuar en el Mundial. Luque jugó con el codo dislocado y el alma rota, levantando los brazos al cielo en cada gol como un mensaje a su hermano. La historia también menciona un secuestro que sufrió a manos de militares en 1979, revelando las duras experiencias que atravesó el campeón del mundo.