Se reflexiona sobre la importancia de los códigos periodísticos y el respeto a la intimidad de las personas, especialmente en el ámbito del espectáculo.
Se contrasta el accionar de algunos periodistas con el de los periodistas deportivos, quienes, según se indica, aún respetan ciertas reglas de no divulgar información sensible.
Se menciona que existen temas delicados como embarazos perdidos que no deberían ser revelados sin consentimiento.