Se analiza la caída de la credibilidad del periodismo en Argentina y a nivel global, atribuyéndola a la desinformación y a la campaña de ciertos sectores políticos para desacreditar a los medios.
Se plantea la dificultad de verificar la información en internet y redes sociales, y se señala la falta de herramientas legales efectivas para penalizar la difusión de fake news, especialmente cuando provienen de funcionarios públicos.