Mario Kempes compara su icónico gol en el Mundial 1978 con uno reciente de Julián Álvarez, destacando las similitudes y diferencias entre ambos.
Kempes describe la jugada de su gol, mencionando que fue la primera vez que se tiró al suelo para marcar. Reconoce que la jugada pudo ser interpretada como falta, pero enfatiza la importancia del gol en sí mismo.
La conversación deriva en un análisis de los estilos de juego y la evolución del fútbol, comparando la efectividad de los goles y la importancia de la inteligencia en la cancha. Se reflexiona sobre cómo los goles, independientemente de su estilo, son cruciales para la victoria.