La empresa australiana Greenland Minerals ha demandado al gobierno groenlandés por más de 11 mil millones de dólares tras la prohibición de la extracción de uranio. La disputa se entrelaza con la geopolítica, ya que el consorcio chino Shengye Resources es accionista minoritario de Greenland Minerals, lo que aumenta la preocupación de los países occidentales por la creciente influencia de China en el Ártico.
Este caso pone de relieve la tensión entre el desarrollo de recursos naturales y las consideraciones geopolíticas. La presencia china en Groenlandia es vista con recelo por Estados Unidos y Europa, quienes buscan mantener su influencia en la estratégica región ártica.