Gainesville, Texas, se transforma en un "pueblo fantasma" al caer la tarde, con la mayoría de los negocios cerrando a las 5 PM. La rutina laboral estricta y la temprana cena marcan el ritmo de vida de sus habitantes.
A pesar de su aparente quietud, la ciudad se mantiene cuidada y pintoresca. La falta de movimiento peatonal contrasta con la actividad vehicular, donde los autos son el principal medio de transporte.