Se critica duramente a Florencia Peña por haber atacado a Messi en el pasado por darle la mano a Donald Trump, considerándolo un error grave dado que Trump es el presidente más importante del mundo.
Se argumenta que Peña, al no ser periodista, no debería opinar sobre estos temas y que su crítica a Messi demuestra una falta de comprensión o un doble estándar.
Se señala que, en contraste, la familia Messi ha demostrado una gran resiliencia y unidad, y que el presidente Javier Milei ha sabido capitalizar políticamente la situación al defender a Messi.