Se reflexiona sobre el alto costo del asado en Argentina, convirtiéndolo en un lujo reservado para ocasiones especiales como el Día del Padre o de la Madre.
Se argumenta que en estas fechas, las personas sienten que merecen darse el gusto de compartir un asado con la familia, como recompensa al esfuerzo y trabajo diario.
Se destaca que estos momentos especiales son una oportunidad para el reencuentro familiar y para disfrutar de un gusto que, debido a la situación económica, no se puede dar con frecuencia.