Estados Unidos enfrenta un desabastecimiento de armas debido a la guerra con Irán y el suministro constante a Israel y Ucrania. En respuesta, Donald Trump invocó la Ley de Producción de Defensa para obligar a las empresas a acelerar la fabricación de armamento.
El documento firmado por Trump justifica la medida ante la amenaza a la defensa nacional, señalando limitaciones sistémicas en la producción de municiones, cadenas de suministro frágiles y cuellos de botella. El secretario de Defensa, Pete Herseth, expresó preocupación por la capacidad industrial militar para suplir la demanda.
La situación se agrava por el alto consumo de reservas críticas de misiles durante el conflicto con Irán. Trump mencionó que bombas por valor de 200 millones de dólares se utilizaron en los últimos días de la guerra. La producción de helicópteros Apache y misiles Tomahawk se ve afectada por esta situación, con la Casa Blanca dudando de la capacidad de reemplazo de activos.