Se cuestiona la decisión de Nico Chiato de despedir a Florencia Peña de manera inmediata tras un error, argumentando que como dueño del canal debería haber mostrado más apoyo y menos celeridad en la desvinculación.
Se compara la reacción de Chiato con la de otros dueños de medios que, ante errores de sus empleados, optan por un manejo diferente. Se critica que Chiato, en lugar de viajar desde Miami para afrontar la situación, se dedicara a despedir personal. Se considera que su accionar fue más el de un "garca" que el de un líder responsable, al no sostener a su equipo en un momento difícil y priorizar la "cancelación" sobre la empatía y el apoyo.