Se critica la postura de Nico Chiatto respecto a los errores en el mundo del streaming, especialmente en relación a la difusión de información sin chequear.
Se cuestiona que Chiatto minimice la gravedad de estos errores, tildándolos de "no forzados" y sugiriendo que el streaming es un ámbito más "estudiantil" o de "patio de colegio". Se argumenta que, independientemente de la profesión, el sentido común y el rigor periodístico son fundamentales.
Se sugiere que los canales de streaming deberían incorporar periodistas profesionales o editores con criterio para evitar este tipo de fallos y que la responsabilidad no recaiga únicamente en figuras como Florencia Peña.