Se critica la lógica monetarista extrema que, según el análisis, achica la economía, enfría la actividad y destruye capacidades productivas.
Se argumenta que detrás de cada partida presupuestaria hay personas (trabajadores, jubilados, estudiantes, comerciantes y familias), y que ninguna empresa seria funciona recortando, sino que necesita inversión y desarrollo para crecer.
El enfoque monetarista, calificado como destructivo para la vida, se asocia con el enriquecimiento de pocas billeteras, una situación que se repite históricamente.