Un cliente, recién llegado de Mar del Plata tras ganar un "pleno" con amigos, se acerca a la joyería con intenciones de invertir el dinero ganado, considerando el oro como opción. Se le informa sobre la inversión en lingotes de oro, destacando su pureza (999,9) y que son de 24 kilates, considerándolos una buena inversión a mediano o largo plazo.
El cliente, que ya había visto la página web, muestra interés y solicita pagar con tarjeta de débito, lo cual es aceptado. Se le entregan los lingotes envueltos junto con el certificado de autenticidad y una tarjeta con información de contacto (WhatsApp e Instagram) para futuras operaciones.